Cocineros, productores, estudiantes y periodistas participaron de un recorrido de más de 3000 kilómetros por Neuquén y Río Negro. Con Todo Gusto fue parte de una experiencia que combinó cocina, territorio, formación e integración cultural.

Por Con Todo Gusto
Hay experiencias que no se cuentan en kilómetros, aunque en este caso si: más de tres mil. Pero Enbhiga, en su décimo aniversario, fue mucho más que una travesía extensa. Fue una celebración colectiva de la cocina como lenguaje común, como puente entre culturas y como identidad viva.
Cocineros de Argentina, Chile y Perú, junto a productores, estudiantes y periodistas, se subieron a esta caravana que durante varios días cruzó paisajes, sabores y saberes. Con Todo Gusto fue parte de ese recorrido.

La primera parada fue en Centenario, en la provincia de Neuquén, en el corazón productivo de Praderas Neuquinas. Allí, entre filas prolijas de olivos y el viento característico del Alto Valle, se elaboran algunos de los aceites de oliva más reconocidos de la región. En ese entorno natural se desarrolló un almuerzo donde la cocina se mezcló con el aprendizaje: productores contando sus procesos, cocineros interpretando el producto y estudiantes atentos a cada detalle.La jornada continuó en la ciudad de Neuquén, en la Escuela de Cocineros Patagónicos, una institución que se ha consolidado como referencia en la formación gastronómica regional. Instalaciones modernas, cocina en movimiento y una energía joven que reafirma que el futuro de la gastronomía patagónica está en construcción constante. Allí, cocineros invitados compartieron técnicas, miradas y experiencias en un intercambio tan técnico como humano.

El cierre del día tuvo lugar en Cipolletti, con una intervención gastronómica que condensó el espíritu de Enbhiga. En la casa del cocinero Carlos Purichelli, la cocina volvió a su esencia: fuego, producto y encuentro. Entre platos compartidos, copas y conversaciones que cruzaban fronteras, se armó una mesa íntima donde la gastronomía dejó de ser exhibición para convertirse en vínculo. Una de esas escenas que, aunque no siempre ocupan el centro del programa, terminan definiendo la experiencia.

Desde el Alto Valle, la caravana tomó rumbo hacia la cordillera. En el camino, Villa El Chocón sumó una parada con fuerte impronta educativa, con visita al museo e intercambio con estudiantes, reforzando uno de los ejes centrales del encuentro: la formación.

Bariloche recibió a Enbhiga con una agenda intensa. En el Hotel Pioneros, la cocina volvió a ser protagonista con intervenciones gastronómicas, degustaciones de productos regionales y un momento institucional que repasó, a través de un video, los diez años de historia de este movimiento que no deja de crecer.

El recorrido continuó hacia El Bolsón. La mañana comenzó en Cabañas Micó, en un entorno productivo donde el desayuno fue también una instancia de aprendizaje: allí se presentó al cáñamo como un superalimento emergente, cada vez más presente en la conversación gastronómica por su valor nutricional y versatilidad.

El almuerzo tuvo lugar en Bodega De Bernardi, un proyecto singular en plena cordillera, donde el vino se produce desafiando el entorno patagónico. Entre viñedos y montaña, se sirvió cordero de la propia chacra acompañado por vegetales locales, en una experiencia que integró producto, paisaje y cocina. La degustación de vinos terminó de completar una propuesta profundamente ligada al territorio.

Por la tarde, la actividad se trasladó al Hotel Las Nalcas, donde productores locales desplegaron sus elaboraciones en una feria viva, acompañada por una propuesta de cocina asiática que sumó diversidad y contraste al recorrido.
El día siguiente comenzó en La Encontrada, al pie del cerro Piltriquitrón, con un desayuno que fue también pausa y contemplación. Allí, la cocina se expresa desde lo regional, con una mirada honesta y cálida que traduce el entorno en cada plato.

El cierre en suelo argentino fue en GEN, el restaurante del chef Germán Namor, donde la cocina contemporánea patagónica encontró una de sus expresiones más refinadas. La cena fue celebración y síntesis: técnica, producto e identidad en una mesa larga, compartida, que reflejó el espíritu del encuentro.
El último capítulo para Con Todo Gusto se desarrolló nuevamente en Bariloche, en el Hotel Sheraton, con una masterclass internacional que reunió a cocineros de los tres países y a más de 90 estudiantes. Allí, el conocimiento circuló sin fronteras: técnicas, productos y miradas de una cocina latinoamericana en plena evolución.

Hasta ahí llegó nuestro recorrido. La caravana continuó su camino hacia Chile, sumando nuevas etapas en esta construcción colectiva.









